Lee PDF o foto
Sube una factura escaneada o fotografiada y vuelve con campos tipados —número, fechas, importes, NIF— cada uno con su puntuación de confianza.
RETROLECTOR
Sube un PDF o una foto de la factura: campos tipados y una puntuación de confianza por campo.
Tres piezas concretas, no una promesa general.
Sube una factura escaneada o fotografiada y vuelve con campos tipados —número, fechas, importes, NIF— cada uno con su puntuación de confianza.
Cada campo lleva su confianza al lado, así que solo revisas lo que hace falta revisar antes de dar la factura por buena y exportarla a Excel, CSV o al ERP Aplifisa.
Expone una API (/api/v1/invoices/extract) y un servidor MCP en /mcp para que un agente de IA extraiga, consulte y exporte facturas. Apagado de fábrica.
«El sistema decide cuánto esfuerzo gastar en leer una factura. Nunca decide qué pone en ella.»
Dos motores leen el mismo documento, y ninguno de los dos sale de tu equipo.
Un modelo de lenguaje que corre en el propio equipo lee la página y propone cada campo: número, fechas, importes, NIF.
Un motor de búsqueda recorre los importes impresos y comprueba que las cuentas de la factura cierren: base imponible más cuota igual al total.
Cada campo llega con su puntuación al lado, así que la revisión va directa a lo dudoso en lugar de repasarlo todo.
Cada tipo de documento trae sus propios campos y sus propias comprobaciones.
El catálogo que se instala cubre la factura española y el ticket español. Un tipo no es solo una lista de campos: declara también qué cuentas tienen que cerrar en ese documento, y eso es lo que permite decir que un número está mal en vez de limitarse a copiarlo.
Y lo que no es aritmética no se inventa: lo que se lee en el papel sale del papel.
El servicio se instala como un Servicio Windows en el equipo de la gestoría. El modelo corre ahí mismo: no hace falta internet para leer una factura.
La instalación cronometra lo que tarda tu propia máquina en una factura y te lo dice ahí mismo. El número que importa es el de tu equipo, no el de una tabla nuestra.
Al arrancar y una vez al día, sin ningún interruptor que encender. Se guardan las siete más recientes.
En un solo equipo, la propia sesión de Windows ya protege el acceso: no hace falta configurar nada. En red, la identidad la da el dominio de Windows (Kerberos o NTLM), sin contraseñas nuevas.
El registro de actividad por factura no guarda ningún valor extraído —ni NIF, ni importes, ni razón social—: son facturas de terceros.